viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 9: ¿Dónde estás?

¡Hola a todos! Como cada viernes esta cita con todos vosotros no se puede pasar. Con el motivo del día de la madre esta semana no os he tenido tan abandonados y espero que eso os haya gustado la verdad, porque a mí personalmente me ha encantado.
Y bueno, ya no me enrollo más y os dejo el siguiente capítulo porque es... Ya lo veréis.

CAPÍTULO 9: ¿DÓNDE ESTÁS?

Estaba tan tranquilo viendo la televisión cuando llamaron a la puerta. ¿Quién era a esa hora?
Tommy: Lucca, ¿qué haces aquí?
Lucca: ¿Puedo pasar?
T: Claro, entra.



L: Gracias... Es que... Uf, me falta el aliento.
T: Tranquilízate Lucca, coge aire y me explicas qué te ha pasado.
L: Verás, estaba tan tranquilo en el bar, justo cuando lo iba a cerrar cuando noté que alguien estaba fuera y llamó a la puerta. Yo me escondí y no abrí...
T: Sería un cliente...
L: ¿A las doce de la noche? No, a esa hora cierro yo siempre y la gente lo sabe. Por lo que me escondí y miré quien era. Llamaron varias veces más hasta que echaron la puerta abajo. Era el comisario.
T: ¿La pasma? Estamos en un lío.
L: No, tranquilo, yo me metí abajo, donde está la pista, pero el comisario bajó también. Una vez que se dio la vuelta le disparé en la sien y lo maté.
T: ¡¿Estás loco?! ¿Sabes lo que nos puede pasar si descubren que mataste al comisario? ¿Qué vamos a hacer?
L: Oye, que lo he pensado todo. Metí al comisario en la bañera, le eché agua hasta empaparlo y después lo metí en el maletero de mi coche.
T: ¿En agua? ¿Para qué?
L: Para quitar las huellas. De esta forma si encuentran el cuerpo no tienen ninguna prueba.
T: Ya, pero tienen la mancha de sangre del bar.
L: Tampoco. He quemado el bar.
T: ¿Lo has quemado?
L: Sí, así no tienen nada para pillarme ni a mi, ni a vosotros dos.
T: Joder, has pensado en todo.
L: Te lo dije. Ahora te tengo que pedir un favor.
T: ¿Cual?
L: Si puedo dormir esta noche en tu casa. Aquí no hay peligro. 
T: Por supuesto, acompáñame.


T: Este es el cuarto de invitados.
L: Qué bonito es. Además, ¡qué vistas!



T: Por supuesto, tiene un balcón que da a la piscina.



T: Y por la otra parte se ve la cascada. Así que acomódate y duerme bien. Que descanses Lucca.
L: Gracias Tommy. Te debo una.



A la mañana siguiente, Lucca se despertó el primero e hizo la cama.



Se vistió y bajó por las escaleras hasta la entrada de la casa.



Lucca entró en el garaje y se puso a mirarlo de arriba a abajo.
L: Le tengo que devolver el favor de alguna forma... Y ya creo que se de qué forma será.



Meses más tarde, Lucca había terminado con las obras. ¿Obras? Os preguntareis. Pues sí, debajo de mi casa construyó algo muy hermoso. Agrandó el garaje y puso unas escaleras que llevaban a un sótano.





Tenía un largo pasillo en forma de L que llevaba a un lugar muy esperado por todos...



Una entrada majestuosa para algo majestuoso, valga la redundancia.



Un bar mucho más lujoso y más grande donde sólo se reunieran los mafiosos. Único y exclusivo para nosotros.



Una barra amplia y con unas mesas al fondo para tomarnos nuestras copas tras el trabajo.



En cada esquina había sillones donde podernos sentar y... "charlar".



Y un mueble lleno de bebidas de todo tipo. La envidia de cualquier bar.



Para inaugurar el bar, llamé a mis amigos, Lucca y Anatoli, para que vinieran a mi casa y pasaran el día allí.



T: Anatoli, gracias por venir.
Anatoli: No hay de qué. Es un gusto venir a tu casa y disfrutar de tu piscinita y de vuestra compañía.
T: Pelota...
A: Jajajaja, no, es verdad.



T: Lucca, gracias por venir.
L: Gracias a tí por ser una persona tan leal y buen trabajador, aparte de buena persona y dejar que me quedara aquí unos días hasta que pudiera volver a mi casa.
T: Gracias a tí tengo este bar Lucca. No sé cómo te lo voy a agradecer.
L: Pues empieza por invitarme a una cerveza.
T: Eso está hecho.



Compré unas cuantas hamacas para que nos pudiéramos relajar y tomar el sol después de un relajante bañito en la piscina.



Melinda y Lucca prefirieron quedarse primero en las hamacas y charlar. Hacía mucho tiempo que no se veían y, al fin y al cabo, se conocían desde antes que yo conociera a Melinda.



Nosotros, en cambio, nos metimos directamente en el agua a echarnos carreras de natación.



L: Chicos, esperadme, si vais a echar una carrera quiero participar, que quiero que me veáis las plantas de los pies.
A: Sueña un poquito Lucca, jajaja. Sabes que soy el mejor en natación.
L: Probémoslo.



Tras ganar la carrera Lucca y hacerle una aguadilla a Anatoli por fanfarrón, Melinda se metió un rato en la piscina y nos pusimos a jugar para ver quién aguantaba más la respiración bajo el agua. 



Tras ducharnos, comer y cambiarnos de ropa, bajamos por fin al bar.
L: Brindemos por más como esta.
Todos: Por más como esta.



T: Uy chicos, tengo que irme a trabajar. No quiero llegar tarde. Ya nos veremos chicos.
L: Venga, que te sea leve.
A: Ya hablaremos Tommy.



Al rato de irme, Lucca y Anatoli escucharon un ruido muy raro en el jardín y se pusieron alerta muy rápidamente.



L: Melinda, quédate aquí y no salgas hasta que te lo digamos nosotros, ¿vale?
Melinda: Vale...



A: ¿Ves algo por ahí Lucca?
L: Shhh, calla. Escucha.
A: ... Yo no escucho nada.
L: Hay alguien aquí, lo presiento.
A: Bah, no te preocupes. Serán sensaciones tuyas.



M: Espero que estén bien y no ocurra nada. Espero que Tommy esté trabajando como siempre y no le haya pillado nada de esto... Qué preocupación.



¿?: Que no entren aquí... Todavía no. O se arrepentirán.



A: Lucca, baja y quédate con Melinda, que seguro que está hecha un flan la pobre. Dile que no hay peligro. Yo me quedo dando una vuelta por aquí para supervisar por si acaso.
L: Vale, empieza por la casa que es el sitio donde hay más "escondites".
A: Eso mismo estaba pensando. Hasta ahora Lucca.
L: Te veo abajo.



Anatoli entró en casa, y se puso a mirarla de arriba a abajo, pero cuando llegó de nuevo al salón...



M: ¿Todo bien?
L: Sí, no te preocupes, no hay peligro, aunque Anatoli se ha quedado fuera haciendo guardia, tranquila.
M: ¿Tommy está en el trabajo? 
L: Claro, ¿por qué?
M: No sé, como fue diez minutos después de él irse, no estaba segura de que le hubiera pillado.
L: Qué va, el coche no estaba. Seguramente habrá sido un perro callejero.
M: Ojalá.



T: Hola Melinda.
M: Hola cariño, ¿estás bien?
T: Sí, ¿qué te pasa?
M: Nada, que tras irte hubo un ruido en el jardín y estaba preocupada por si te había pasado algo.
T: Qué va, sería un gato callejero peleándose con otro. Por cierto, ¿y esta gente?
M: Anatoli creo que se ha ido ya, pero Lucca está abajo.



T: ¿Anatoli ya se ha ido? 
M: Sí, vamos. A no ser que haya bajado abajo con Lucca.
T: Seguramente. Él tiene que terminar la noche con más de una cerveza entre pecho y espalda.
M: Jajaja. Qué tío.



En ese momento, mientras Melinda y yo hablábamos, sonó el timbre. ¿Quién era?



T: ¿Sí? ¿Qué desea?
LC: Soy el teniente de la policía Lee Chung Soo. Vengo a hacerle unas cuantas preguntas.
T: Dígame.
LC: Fuentes mías me han confirmado que usted tiene relación con el señor Luccatoni.
T: ¿Quién?
LC: No se haga el nuevo, sabe perfectamente quién es el señor Irini.
T: Ah, Lucca, claro que sé quién es. Como le llama Luccatoni...
LC: Bueno, ¿qué tipo de relación mantiene con él?



T: Somos novios, y queremos irnos a vivir juntos.
LC: ¿Perdón?
T: Somos amigos, nos conocimos en un bar de la zona.
LC: Bar que casualmente ha quedado calcinado hace unos meses. ¿No sabrá usted algo al respecto?
T: ¿Ha ardido? No sabía nada. Hace tiempo que no lo veo, la verdad.
M: (Este tío me da mala espina... No sé por qué).
LC: ¿Y a qué es debido que no lo vea con asiduidad?
T: Pues por mi trabajo. Me ocupa mucho tiempo.
LC: ¿Y cuál es su trabajo?
T: Soy reponedor en el supermercado del pueblo.
LC: ¿Y con ese trabajo se puede permitir esta casa?
T: Oiga, esta casa es de herencia. Bueno, no exactamente. Mis padres murieron y me vine a esta ciudad.
LC: Donde fue encarcelado por asesinato, que no cumplió su condena a muerte por la Segunda Guerra Mundial y donde allí recibió la medalla al valor junto con su compañero Anatoli Budzowsky, ¿no es cierto? 
T: Exacto. ¿Ha tardado mucho en estudiarse todo eso?
LC: Mire...
T: ¿Nos vamos a mi trabajo? Así podrá ver con sus propios ojos que no le miento.



T: Usted primero.
LC: Muchas gracias caballero.



LC: Este tío no hay por donde pillarlo... Es bastante escurridizo y sabe salvarse bien las espaldas. Pero la esperanza es lo último que se pierde y a este tío lo tengo que meter entre rejas. Americano de mierda.



T: No sé a qué viene que este puñetero policía esté acosándome a preguntas cuando yo no he hecho nada. Espero que todo siga así. Japonés de mierda... Los tengo calados.



T: Ya lo ha oído con sus oídos. Trabajo ahí desde hace ya dos años y soy un buen trabajador. ¿Ahora qué?
LC: Tenía usted razón. Discúlpeme por las molestias.
T: No hay de qué disculparse. Espero que la próxima vez que nos veamos sea para tomarnos algo.
LC: Em, sí, buenas noches.
T: Buenas noches.



L: Melinda, ¿qué tal?
M: Bien, ¿ya te vas?



L: Sí, dile a Anatoli que si quiere le llevo a casa.
M: ¿Anatoli? ¿No estaba contigo?
L: Desde que se quedó arriba por el ruido no lo he vuelto a ver. Yo creía que estaba contigo.
M: Qué va. He pensado que se había ido a casa. 
L: ¿Donde se habrá metido? Por cierto, ¿y Tommy?
M: Eso es otra, ha llegado hará una media hora un policía preguntándole a Tommy por ti. Era muy raro.
L: ¿De verdad?
M: Sí...
L: Tengo que irme. Cierra la puerta con llave y no abras a nadie. Aquí no hay nadie cuando yo me vaya, ¿entendido?
M: Vale. ¿Tú crees que todo está bien?
L: No Melinda, me temo que no. Por cierto, deberíais comprar un perro, así estarías más segura cuando Tommy no esté en casa.
M: Ya. 
L: Bueno, cuando llegue a mi casa te llamo y así te pregunto si estás bien y si ha llegado Tommy.



T: Ya estoy en casa.
M: Hay Tommy, Tom cariño. Ha pasado algo.
T: ¿Qué ha pasado? 
M: Anatoli ha desaparecido.



T: ¿Que ha desaparecido? ¿No estaba con Lucca?
M: Eso creía yo, pero el al salir me ha preguntado por él, porque creía que estaba conmigo.
T: Esto no tiene buena pinta. Conozco a Anatoli y sé que no desaparece así porque sí. 
M: Lo mismo ha dicho Lucca.
T: ¿Donde está Lucca?
M: Se ha ido a su casa. 
T: Voy a llamarlo.
M: Me ha dicho que me llamaría cuando llegara a su casa para preguntar por nosotros.
T: Mira, ahí esta sonando el teléfono.





CONTINUARÁ...