viernes, 17 de mayo de 2013

Capítulo 10: Problemas (1ª Parte)

¡¡Hola!! Al fin viernes, ya había ganas, ¿cierto? Pues aquí os traigo el siguiente capítulo de The Mafia para que empecéis con buen pie el fin de semana. Estad atentos que actualizaré muy pronto, os pondré un sim hecho por mí y un par de cosas más.

Otra cosa que me gustaría pediros es que me comentéis, me gustaría saber vuestra opinión a las cosas que voy subiendo jeje. ¡Nos vemos muy pronto amigos!

CAPÍTULO 10: PROBLEMAS (1ª PARTE)

¿Donde estaría Anatoli? Todo el mundo nos preguntábamos eso. ¿Qué le habría pasado? El no era de esa forma, él siempre avisaba si se iba o se marchaba a algún lugar. Entonces, conociéndolo de la forma que lo conozco, sé que no se ha ido por voluntad propia. ¿Quién lo habrá secuestrado?

Anatoli: ¡Oye! No se quién coño eres y ni donde estoy. Sácame de aquí ya.
¿?: ¿Crees que estás en situación de pedir cosas? No me hagas reír, por favor.


Lee Chung Soo: Eres un puto mafioso de mierda y lo vas a pagar muy caro. Me vas a contar tooodo lo que planeáis.
A: Ni pensarlo, te vas a quedar con las ganas.
LC: Hay dos formas de que cantes, por las buenas o por las malas. Tú decides.
A: Pues por ninguna de ellas.
LC: ¿A sí que por las malas eh? Tú has decidido, ahora no hay marcha atrás.


LC: Ahora mismo me lo vas a decir o te meto un balazo en el estómago y te dejo desangrándote hasta que te mueras, asqueroso.
A: Venga, dispárame. No tienes cojones de hacerlo. Sé que no puedes hacerlo, no te serviría de nada el haberme secuestrado entonces. Me has traído aquí para que cuente todo y si me dispararas raramente te lo podría decir.
LC: ¿Encima te haces el chulito?
A: ¿Qué quieres que me mee en los pantalones y te suplique perdón? Perdóname, perdóname por favor. Ni en tus sueños.


LC: Vale, cambiemos de táctica, habla o muere. Mi dedo índice está a un solo movimiento de pulsar el gatillo y dispararte a tu cabeza. Si quieres morir, cállate. Si quieres... vivir, escápate. Te voy a matar igual, jajaja.


A: Mierda... (No me podría imaginar que voy a acabar mis días en un puñetero zulo con un maldito poli. Ojalá me encuentren Tommy y Lucca).


De repente, Anatoli se desplomó al suelo. ¿Qué le pasaba? Estaría... ¿muerto?


LC: Encima tiene el valor de chulearme el puto ruso de los cojones. Los tiene bien puestos. Ahora mismo lo mataría, pero tiene razón. No serviría de nada todo el esfuerzo que he hecho para llegar aquí.


A: ¿Qué me ha pasado? ¿Donde estoy? Ah, vale. ¿Y el poli? ¡Ayuda! ¡Sacadme de aquí!


Sobre las 4 y media 5 de la mañana llamaron a la puerta de casa. Me levanté y fui a ver quién era. Quien fuera tenía muy mala leche.


Lucca: Buenos días Tommy. Perdona que te haya despertado, pero ya llevamos 2 días sin saber de Anatoli y he pensado que vayamos a buscarlo. 
Tommy: ¿Tiene que ser tan temprano?
L: Contra antes mejor. 
T: Me visto, me tomo un café y bajo enseguida.


Cogimos el coche y fuimos al piso de Anatoli. Llamamos y no nos contestó nadie. Incluso llamamos a un vecino y nos dijo que hacía 3 días que no lo veía por el piso.


En esto, que pasó un coche muy rápido detrás nuestra. Me dio tiempo a darme la vuelta y ver que era Lee, el policía.
LC: ¿Era ese Tom junto con Luccatoni? No estoy seguro.


T: Lucca, creo que ese que ha pasado es el poli que el otro día vino preguntándome por ti y por Anatoli.
L: ¿Y qué?
T: ¿Cómo que y qué? Sigámosle, seguro que él tiene algo que ver. No era normal la actitud que tenía con nosotros.
L: Entonces vamos.


Cuando salió de la lavandería, estábamos sentados separados Lucca y yo esperando a que saliera del lugar. Listos para seguirlo.


Tras un rato en coche, vimos bajar a Lee en la comisaría. Ahí no podríamos entrar. ¿Qué íbamos a hacer?


L: Tommy, una cosa. A mi no me puede ver porque me detendría, ya que me está buscando. A ti te conoce y por ahora no te va a hacer nada. Antes de que entre ve allí, hazte el encontradizo y dile algo como de empezar con buen pie o algo así, pero lo más importante: entra dentro de la comisaría con él.
T: Vale, venga. Espero que funcione tu plan.


T: ¿Teniente?
LC: Oh, Tom, un gusto el volver a verlo. ¿Qué le trae por aquí?
T: Pues iba de compras.
LC: ¿Eso no lo hacen las mujeres?
T: En casa todos hacemos todo.
LC: Es la primera vez que lo escucho.
T: Pues no será la última vez que lo escuche.
LC: Espero que sí, la verdad. 
T: Bueno, ya que estoy aquí, me gustaría decirle que el otro día no empezamos con buen pie y si le parece bien, ¿qué le parece si vemos el partido juntos?
LC: Sí, me parece una buena idea. Entre conmigo a mi despacho, ahí tenemos una televisión. 
T: Estupendo.


LC: ¿Y bien? ¿Qué le parece mi despacho?
T: Bastante grande, la verdad.
LC: Con un puesto como el mío, era lo más chico que quedaba. 
T: Ah, ya.


LC: Casi se me olvida, voy a buscar la televisión, a ver si podemos ver el partido aquí. Espero que la antena no me falle hoy. Enseguida vengo.
T: De acuerdo. Aquí le espero.


T: Esta es la mía, tengo que buscar un arma de gran calibre, espero que tenga este algo por aquí.


T: ¿Cómo? Madre mía...


T: Quieto o disparo. 
LC: Me lo imaginaba.


T: ¿Donde está Anatoli?
LC: ¿Quién?
T: No se haga el tonto, sabe perfectamente de quién hablo. O me dice donde está o lo mato aquí mismo.
LC: Como usted diga.


El teniente me llevó por un largo pasillo y entramos por una estantería falsa que entraba en la habitación. Una vez entramos, me abracé a Anatoli que, por suerte, estaba sano y salvo.
T: ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?
A: No, nada. Estoy perfectamente. Gracias por venir a salvarme.


LC: Muy bonita la escena pero me parece que va a acabar en tragedia. Baja el arma ahora mismo Tom, te lo ordeno.
T: Ni pensarlo, si tengo que morir por un amigo, moriré, pero no me iré solo. Tú irás delante de mi.
LC: ¿De verdad piensas eso? Anatoli, tienes un gran amigo. Lástima que vaya a morir tan joven. ¿Cuantos años tienes? ¿27, 28 30?
A: ¡Ahhhhhhhhhh, por favor, parad!


L: La edad que tenga no te importa en absoluto. 
LC: Hombre, el señor Luccatoni en persona. Qué ganas de verlo tenía.
L: Siento no decir lo mismo.
LC: Queda usted detenido, señor Irini.
L: ¿De verdad? Jajajaja, no me hagas reír.


L: Vamos a hacer una cosa. Usted suelta el arma en el suelo, nos deja salir y aquí no ha pasado nada. ¿Le parece bien?
LC: ¿De verdad se cree que ahora lo tengo en mis manos y encerrado lo voy a dejar escapar? 
L: Por supuesto. Un momento, tiene algo en la espalda...
LC: ¿Qué?


L: Ah sí, una bala. No la veía bien. Discúlpeme teniente, no me ha dejado otra opción.


A: No puedo verlo. Menuda carnicería.


L: Anatoli, es lo que tiene disparar con una escopeta tan cerca. Salgamos de aquí.


Terminado esto, le pusimos un chándal a Anatoli, y salimos fuera.


Nos miramos todos y respiramos aire puro. Había sido una mañana muy apurada y fuerte.


T: ¿Cómo estás?
A: Ahora mejor. Muchas gracias por arriesgar tu vida por mi. Eres un buen amigo.
T: Bah, no ha sido nada. Tú hubieras hecho lo mismo por mí. Estoy seguro.
A: Eso no lo dudes. Aquí tienes un amigo para lo que sea y mientras viva, aunque no nos veamos todos los días, siempre estaré ahí.


T: Gracias por todo. 
A: El que debería estar agradecido sería yo contigo.
T: Mira, vamos a hacer una cosa. Vente a mi casa. Pasa los días que quieras allí hasta que encuentres algo mejor y pase un tiempo.
A: No puedo...
T: Sí puedes. Venga, vente conmigo.
A: Bueno, pero sólo hasta que encuentre yo algo mejor que este piso.
T: El tiempo que quieras.


L: Bueno Anatoli, Tommy, hoy ha sido un día muy largo. 
A: Sólo son las 10 de la mañana.
L: Da igual. He pensado daros vacaciones de aquí a la semana que viene. Descansad y disfrutar de vuestra vida durante unos días.
A: ¿Entonces quiener harán los trabajos?
L: ¿Te crees que sois los únicos que trabajáis para mi? Tengo muchos chicos a mi servicio. Por eso no os preocupéis. Descansad, es una orden.
T: Gracias Lucca.
L: No me tenéis que agradecer nada.
A: Sí y mucho.
T: No llega a ser por tí y seguramente ya estaríamos muertos.
L: Bueno va, venga. Iros ya y dejadme en paz, que no me gustan los halagos. Odio ser el centro de atención.
T: Hasta pronto Lucca. Seguimos en contacto.
A: Hasta luego.


Sobre las 12 del mediodía, Melinda se puso a preparar la comida cuando llegó Anatoli junto con Tommy.


Melinda se sentó a ver la tele y a su lado estaba Anatoli.
Melinda: Hola Anatoli, ¿qué haces tú aquí?
A: Pues es que resulta que me voy a quedar aquí a vivir mientras encuentro una nueva casa. Me ha invitado Tommy.
M: Con que Tommy, ¿no?
A: Sí.


M: (Este se va a enterar, esto no puede ser).


M: Tommy, tenemos que hablar...
T: ¿Qué pasa?
M: ¿Podemos hablar en el estudio? No quiero que Anatoli nos escuche.
T: Vale. No te entiendo. ¿Qué pasa?
M: Nada. Entremos dentro. Tenemos que hablar tú y yo...




CONTINUARÁ...